Esperamos Tu Pronto Regreso Señor

Madre y Señora de todos los Pueblos


Con este título Ella salvará el mundo (20/03/1953). En sus apariciones de Ámsterdam, la Santísima Virgen ha pedido que se La invoque con el nuevo título de “Señora de todos los Pueblos”.

Cuando el Dogma de la Corredentora se proclame para toda la IGLESIA y se reciba asi a su MADRE, se renovara inmediatamente con su Gracia. El demonio lucha contra Ella porque cuando Ella llegue y “gobierne” en su casa ya no habrá sitio para el Maligno.

“Hija, estoy de pie sobre este globo, porque quiero ser llamada la Señora de todos los Pueblos”

Además de la difusión del nuevo título mariano de “Señora o Madre de todos los Pueblos” y de la nueva oración, la devoción comprende también la construcción de una iglesia internacional en Ámsterdam y la proclamación dogmática del papel de María en el plano redentor de Dios como Corredentora, Mediadora y Abogada.

La Señora de todos los Pueblos promete que este dogma traerá la verdadera paz al mundo.
  
En los mensajes de Ámsterdam, María habla a muchas diferentes naciones, para que sus hijos, religiosos o no, educados o no, finalmente la conozcan y la amen como su propia Madre: Verdadera Madre. Ella declara a sus hijos, creyentes o no, de toda raza o pueblo, instruidos o ignorantes: No importa quienes sean o lo que sean, yo puedo ser para ustedes la Madre, la Señora de todos los Pueblos” (31/05/1954). Y a todos promete: “He dicho que yo daré consuelo. Pueblos, su Madre conoce la vida, su Madre conoce la tristeza, su Madre conoce la cruz. Todo lo que padecen en esta vida es un camino en el que su Madre, la Señora de todos los Pueblos, los ha precedido. Ella los ha precedido en ese camino” (31/05/1955).
“La Señora de todos los Pueblos llegará a todas partes del mundo y volverá a esas naciones que la han rechazado. Estará como la Señora de todos los Pueblos, de pie sobre el globo de la tierra, ante la Cruz; rodeada por el rebaño de Cristo. Así quiero venir y así vendré. Yo escucharé a todos los que me pidan en esta forma, como la Señora de todos los Pueblos, según sea la voluntad del Hijo” (20/09/1951).

Proclamando este dogma en un modo solemne, la Iglesia  glorificaría a Dios mismo reconociendo su plan de salvación. Además, con esta proclamación María podrá revelar plenamente la preeminencia de sus títulos y de su maternidad universal; y conceder “gracia, redención y paz” a la humanidad y al mundo. Es la vía hacia una nueva “Caná”, que dará a María la posibilidad de tocar el Corazón del Hijo y realizar una efusión única del Espíritu Santo en nuestros dramáticos tiempos.

“Hija, esta oración es tan breve y sencilla que cada uno puede decirla en su propia lengua, ante su propia cruz. Y los que no tengan una cruz, pueden rezarla a solas. Éste es el mensaje que hoy precisamente quiero dar, porque ahora vengo a decir que quiero salvar las almas” (11.02.1951):

Nota: Desde 1951 en que la Virgen dio a conocer la oración, ha recibido muchos Imprimatur. Luego que el Obispo local consultara con la Congregación para la Doctrina de la Fe (2006) con respecto a la oración, la Congregación aprobó el texto de la oración con la directiva de cambiar la cláusula original “que un día era María” por la de “la Santísima Virgen María”, debido a posibles malentendidos. De acuerdo con esta indicación se debe sustituir esa cláusula original por la indicada por la Congregación.
Conviene señalar, sin embargo, que el sentido original de esa frase es correcto, aunque debe ser explicado para evitar esos posibles malentendidos. Así lo hizo la Virgen el 2 de julio de 1951 de forma breve, clara y sencilla: Que un día era María significa que muchos han conocido a María como María, pero ahora, en este nuevo período que llega, quiero ser la Señora de todos los Pueblos. Esto lo entienden todos.
Ahora, en esta nueva época que está empezando, Dios quiere que todos estos pueblos no conozcan a María sólo por su nombre, sin tener una particular relación con Ella, sino que la acojan y aprendan a amarla como su propia madre, diciéndole ‘madre mía’, ‘madre nuestra’, como Ella anunció en su primer mensaje en Ámsterdam: Me llamarán ‘la Señora’, ‘la Madre’ (25.03.1945). ¡A partir del momento que no me limito a llamarla “María”, sino también “Madre”, hay algo decisivo que cambia en mi relación personal con Ella!

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