Esperamos Tu Pronto Regreso Señor

Mensaje Mayo 25 de 2012

Mayo 25/2012
6:21 a.m.

Hijos amados: buscad siempre la verdad, verdad que  encontrareis en las Sagradas Escrituras, Magisterio de la Iglesia y Tradición.

Estáis inmersos en un mundo de mentiras, mentiras con apariencia de verdad. Satanás os presenta falsos dioses, placeres efímeros que han llevado a muchísimos de mis hijos al dolor, al sufrimiento. Satanás suele utilizar personas buenas para confundir, confusión que os lleva al error, a la incoherencia; no os dejéis arrastrar por filosofías llamativas y extrañas, ellas tienen un matiz de oscuridad, olor a infierno.

Manteneos firmes en Mí que soy el camino, la verdad y la vida. No busquéis lo que no se os ha perdido. En mi Iglesia lo encontraréis todo: los sacramentos, siete fuentes de gracia; mi presencia real y verdadera en mi misterio de amor divino: la Sagrada Eucaristía; efusión del Espíritu Santo con sus dones y carismas; almas místicas que se han asociado a mi Sagrada Pasión con la riqueza invaluable que fluye desde dentro de mi cuerpo místico; un Papa con autoridad infalible, unos sucesores y representantes Míos en la tierra con la facultad de retener y perdonar.

Así es, manteneos firmes en la verdad porque vientos fuertes de doctrina soplan y soplarán sobre vosotros. Un movimiento gestado en las profundidades del infierno ha sumergido a muchos de mis hijos en las tinieblas. Satanás en su astucia, os quiere cautivar, os va segando lentamente para el día en que se presente el hombre sin ley, caigáis en sus artimañas.

Estad atentos y vigilantes a los cambios de orden moral, religioso, económico, político; cambios que de momentos llevarán al mundo a una falsa paz para después adentrarlo en las penumbras de la desesperación, de la tiranía.

Mis llamados angustiosos son voz de alerta para un mundo en crisis, mundo subyugado por el poder de las tinieblas, mundo hedonista, mundo apartado de los principios divinos que llevan al encuentro con la verdad plena, verdad que os hace libres.

No desatendáis a los ruegos de un Padre amoroso que busca vuestra salvación.

Mayo 25/2012
7:40 a.m.

Hijos amados, Jesús de nuevo os hace un llamado angustioso para que no perdáis el rumbo en vuestras vidas. La puesta del sol que os lleva a descubrir el lugar donde vivo, a encontraros Conmigo para que viváis una experiencia que os marque, os deje huella.

El tiempo que estáis viviendo es un tiempo de oscuridad, de tinieblas. Los hombres andan  por caminos falsos, arenas movedizas que los pueden llevar al vacío, sumergirlos en un abismo sin salida.

Dolor, llanto, desesperación escucháis por todas partes; niñas y jóvenes que se venden al mejor postor; bebés que aún sin nacer se hacen mártires, son acribillados por las manos de su propia madre; muertes de almas inocentes por doquier, desempleo, escases de alimentos y hambrunas en algunas partes del mundo; los poderosos subyugan a los débiles, discriminación racial, conflictos armados, secuestros, extorsiones, abusos de autoridad, delincuencia juvenil, satanismo, pornografía infantil. ¿Acaso no son motivos suficientes para llorar? ¿No son motivos suficientes para entrar en agonía y sufrimiento extremo? ¿No son motivos suficientes para vivir de nuevo los dolores de mi Sagrada Pasión?

¿Por qué me crucificáis de nuevo? Si me he hecho Cordero Inmolado para daros vida.

¿Por qué me crucificáis de nuevo? Si fui vendido por el traidor Judas.

¿Por qué me crucificáis de nuevo? Si fui aprehendido como el peor criminal.

¿Por qué me crucificáis de nuevo? A sabiendas de que tuve muchos perseguidores y enemigos a mi alrededor.

¿Por qué me crucificáis de nuevo? Abriendo el corazón al pecado, a la desgracia.

¿Por qué me crucificáis de nuevo? Revolcándoos en el fango de vuestras pasiones y concupiscencias.

¿Por qué me crucificáis de nuevo? Reteniendo el salario justo de los obreros y empleados.

¿Por qué me crucificáis de nuevo? Uniéndoos al bando de los desdichados, de los impíos.

¿Por qué me crucificáis de nuevo? Cerrando vuestro corazón a la gracia.

¿Por qué me crucificáis de nuevo? Camuflando vuestra maldad con apariencia de buenos.

¿Por qué me crucificáis de nuevo? Persiguiendo a mis verdaderos profetas, calumniándoles y poniéndoles emboscadas para que caigan.

¿Por qué me crucificáis de nuevo? Coartando la acción del Espíritu Santo, impidiéndole que actúe y se mueva en una Iglesia carismática.

¿Por qué me crucificáis de nuevo? Con vuestros propósitos poco serios y decididos de conversión.

¿Por qué me crucificáis de nuevo? Cuestionando y poniendo en duda los avisos del cielo y advertencias marianas en este final de los tiempos.

¿Por qué me crucificáis de nuevo? Acomodando y malinterpretando mi Palabra a vuestro antojo.

¿Por qué me crucificáis de nuevo? Encarnizándoos contra mis sacerdotes como si fueseis aves de rapiña en busca de su presa.

¿Por qué me crucificáis de nuevo? Endureciendo vuestros corazones a mis llamados angustiosos, cuando muy pronto escucharéis un ruido estentóreo en el cielo, cuando muy pronto fuego del cielo descenderá a la tierra para purificarla y renovarla, cuando muy pronto el gran milagro y la gran señal anunciarán de mi segunda venida.

Hijos amados, con mi Corazón compungido y atravesado por dardos de desamor os bendigo en este día. Y os pido que os ofrendéis como hostias vivas de amor y contribuyáis en algo por la salvación de las almas.

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