Esperamos Tu Pronto Regreso Señor

Ago 01_12 Los ataques ya están fuertes en el espacio, os rodean.

Rosario vespertino

Temas:

  • Mucho podéis hacer por Mí, vuestro Dios, para ayudar a vuestros hermanos, no lo desperdiciéis y, aunque os quedaran cinco minutos de vida, aun así podréis salvar un alma. Recordadlo, Mis pequeños.
  • Mi Santo Espíritu de Amor descenderá sobre todos, buenos, malos, pequeños, grandes, de toda raza, todos estaréis ante Mi Presencia y recibiréis esta ayuda de Mi Santo Espíritu de Amor.
  • Yo no Soy un Dios de sorpresas, Yo os he dejado todo en las Sagradas Escrituras, vuestro deber, Mis pequeños, era el haber estudiado toda la Sabiduría que se os dio.
  • Aunque os duela, Mis pequeños, ésta purificación, agradecedla, porque muchos de vosotros, si no es que fuera por ella, os perderíais eternamente.
  • Vuestra oración, Mis pequeños, ayuda mucho, mucho más de lo que vosotros creéis, cuando vuestra oración sale de lo profundo de vuestro corazón y está llena de vuestro amor, Yo no os puedo negar nada.

 

Mensaje de Dios Padre y la Santísima Virgen María  a J. V.

Primer Misterio, Habla Dios Padre.
Sobre: Mucho podéis hacer por Mí, vuestro Dios, para ayudar a vuestros hermanos, no lo desperdiciéis y, aunque os quedaran cinco minutos de vida, aún así podréis salvar un alma. Recordadlo, Mis pequeños.
Hijitos Míos, el hombre va teniendo etapas en su vida, tanto físicas como espirituales. En lo físico, sois bebés, crecéis y vais madurando, pasáis por la juventud, vais creciendo y vuestro cuerpo va sufriendo deterioro, hasta que llega la ancianidad y la muerte.

En lo espiritual podría ser parecido, pero aquí la muerte puede venir desde antes, Mis pequeños, la muerte espiritual, en donde vuestra alma vive en pecado, vive en la maldad.

También debe tener un crecimiento, Mis pequeños, pero a veces ése crecimiento se va atrasando y, por eso, vuestra alma no va de acuerdo a como va creciendo vuestro cuerpo. Pueden pasar muchos años en vuestro cuerpo y pocos en vuestra alma como crecimiento espiritual.

Os he pedido que viváis más en lo espiritual, Mis pequeños, porque en algún momento de vuestra existencia, vuestra alma se desprenderá del cuerpo y llegaréis ante Mí, seréis juzgados de acuerdo a vuestro crecimiento espiritual, a lo que disteis, pero también a lo que dejasteis de hacer.

Os he instruido alguna otra vez acerca de éste tema, Mis pequeños, y es para crear conciencia en vosotros y os deis cuenta en qué estado está vuestra alma. Desperdiciáis el tiempo de vida en cosas del mundo y, así, vuestro cuerpo va creciendo, se va desgastando y vuestra alma no crece, porque no le dais el interés que le dais a vuestro cuerpo y por eso, llegan muchas almas ante Mi Presencia, muy inmaduras, pecaminosas, almas desperdiciadas que no dieron prácticamente nada a lo largo de su existencia.

No os imagináis, Mis pequeños, el valor que tiene ante Mí vuestra alma, y el que Yo os haya dado el don de la vida, es para que vosotros trabajarais en vuestra propia mejora y en la mejora de vuestros hermanos, ayudándoles a su crecimiento espiritual pero, si vosotros no habéis crecido, ¿qué podéis dar a vuestros hermanos?, nada, absolutamente nada, es más, quizá hasta estáis echando a perder a muchas almas con vuestro mal proceder y así pasa el tiempo y en vez de crecer vuestra alma, estáis desperdiciando lo aprendido por estar tan distraídos.

Os he dicho que el tiempo es corto, Mis pequeños, pero podéis dar al menos un poco en estos tiempos de sequía espiritual. Son tan pocas las almas que buscan estar en bien Conmigo, pero que además, misionan, sí, Mis pequeños, misionan y van no solamente con vuestro cuerpo, sino también misionan con su alma a través de la oración.

Vosotros podéis llevar salvación a infinidad de almas y que viven muy, muy lejanas a vosotros y que ni siquiera conocéis y, por eso os he hablado antes también de la oración, que la oración profunda y unida a Mí, Mis pequeños, pueda ayudar a tantas, tantas almas que alejadas están de Mí.

Vuestro tiempo sobre la Tierra es muy importante, Mis pequeños, no lo desperdiciéis, podéis hacer tanto, pero también eso depende de vuestro libre albedrío y de vuestra buena voluntad. Yo os pagaré, Mis pequeños, con creces, por aquellas almas que estaban perdidas, pero que por vuestra intercesión, vuestra oración, vuestra donación, las salvasteis.

Me conformo con el arrepentimiento de aquellas almas que muy llenas de pecado están y os digo, Me conformo, porque en el momento en que un alma de éstas se arrepiente y Me pide ayuda, es cuando ya puedo entrar a su alma y puedo empezar a trabajar en ella. Es un gran principio que un alma Me pida perdón por sus faltas y, sobre todo, Me pida ayuda para reparar todo el daño hecho y para poder empezar a crecer espiritualmente.

Aquí ya hubo humildad y Yo puedo hacer tanto con las almas humildes, Mis pequeños, recordadlo, para que vuestra Fe aumente y vuestro amor os dé fuerzas para seguir adelante. Mucho podéis hacer por Mí, vuestro Dios, para ayudar a vuestros hermanos, no lo desperdiciéis y, aunque os quedaran cinco minutos de vida, aún así podréis salvar un alma. Recordadlo, Mis pequeños.
Os Bendigo, que así sea, Mis pequeños, Amén.

Segundo Misterio, Habla Dios Padre.
Sobre: Mi Santo Espíritu de Amor descenderá sobre todos, buenos, malos, pequeños, grandes, de toda raza, todos estaréis ante Mi Presencia y recibiréis esta ayuda de Mi Santo Espíritu de Amor.
Hijitos Míos, se acerca el despertar de la humanidad. Mi Santo Espíritu de Amor descenderá sobre todos, buenos, malos, pequeños, grandes, de toda raza, todos estaréis ante Mi Presencia y recibiréis esta ayuda de Mi Santo Espíritu de Amor y, digo ayuda, porque os volveréis hacia Mí.

Conoceréis lo que no habéis cumplido la gran mayoría de vosotros, conoceréis cuáles han sido Mis Planes desde el Principio de la Creación y que no seguisteis y por eso, no os pudisteis proteger porque os alejasteis de Mí.

Vosotros mismos habéis cavado vuestra fosa, pudisteis haber hecho cosas grandes con vuestra propia alma, con el alma de vuestros hermanos y con toda la Creación que Yo os regalé, pero no quisisteis seguirMe, seguir los Pasos de Mi Hijo, seguir Mis Enseñanzas y las de Mi Hijo.

Este nuevo despertar que tendréis, os favorecerá, no debéis temer, sino debéis agradecer lo que tendréis, Mis pequeños, y esto es lo que un padre bueno puede hacer por los hijos, cuando los ve que van por caminos errados, les llama la atención, para que retomen el buen camino cuando, de hecho, ya se habían salido de él. Es preferible tener el regaño de un padre amoroso, que el de un desconocido, que no os va a reprender con amor, sino puede ser hasta con odio y eso sí os va a dañar por mucho tiempo.

Sed sencillos, sed humildes, abrid vuestro corazón a lo que Yo os voy a enviar. Cuando llegue el momento, entrad en vuestro corazón, platicad con Mi Santo Espíritu y dejad que Él os dé las pautas a seguir, para que podáis aprovechar el poco tiempo o mucho tiempo que os quede, para seguir sirviéndoMe en la Tierra para el bien de vuestros hermanos en la Comunión de los Santos.

Debéis entender que es un honor el haber venido a la Tierra a servirMe, pero desgraciadamente no habéis meditado en ello. Dejad que Mi Divinidad, a través de Mi Santo Espíritu, haga que renovéis vuestro caminar pero, ahora sí, con pasos seguros y no vacilantes, sabiendo a dónde debéis ir para cumplir lo que Yo os he pedido.

Dejad pues que Mi Santo Espíritu penetre, purifique y santifique todo vuestro ser, llorad por vuestros pecados, porque vosotros, primeramente, Me hicisteis llorar a Mí, vuestro Dios. Dejad que Mi Purificación llegue a vosotros, aceptadla, aceptad lo que os toque a cada uno, de acuerdo a vuestros pecados y a vuestro regular o mal proceder en la Tierra. Dejad que os levante y vosotros tratad de no caer nuevamente. Vuestra santificación depende grandemente de vosotros, Yo os doy los elementos para que la ganéis, de vosotros depende aprovecharlos.
Gracias, Mis pequeños.

Tercer Misterio, Habla Dios Padre.
Sobre: Yo no Soy un Dios de sorpresas, Yo os he dejado todo en las Sagradas Escrituras, vuestro deber, Mis pequeños, era el haber estudiado toda la Sabiduría que se os dio.
Hijitos Míos, Yo no Soy un Dios de sorpresas, Yo os he dejado todo en las Sagradas Escrituras, vuestro deber, Mis pequeños, era el haber estudiado toda la Sabiduría que se os dio. Pudisteis haber estado mejor en lo espiritual, en lo material, en lo físico y en el trato con vuestros hermanos, pero fallasteis porque no quisisteis perfeccionaros.

Sabéis de tantos hermanos vuestros que se perfeccionaron, y todo a través de la Sabiduría de las Sagradas Escrituras, y con eso alcanzaron la santidad de vida.

¡Cuántos de ellos una sola frase fue la que produjo el cambio y eso los llevó a su perfección y santificación! Muchos de vosotros buscáis en lugares erróneos, en lugares que en lugar de daros Luz, en vuestra vida espiritual, os la destruye, destruye lo poco que habíais avanzado porque, ciertamente, si estáis buscando en lugares equivocados, quiere decir que vuestras bases espirituales también estaban equivocadas o eran muy débiles.

Os he dejado todo, lo que ha pasado, lo que estáis viviendo y lo que vendrá en las Sagradas Escrituras y, para eso, debéis pedir a Mi Santo Espíritu que os dé la Sabiduría, el entendimiento y el amor, para poder entresacar lo que a cada uno de vosotros os debiera llevar a vuestra perfección.

Ya alguna vez os dije que de entre todos los millones y millones de libros que se han escrito a lo largo del tiempo, uno solo es el que os iba a llevar a vuestra salvación y éste libro son las Sagradas Escrituras.

No desperdiciéis, pues, más vuestro tiempo en estar buscando por otros lados, en estar tratando de adivinar qué es lo que sucederá, buscad vuestra perfección en lo que Yo os he dejado y en lo que os ha dejado Mi Hijo y, a través de Mi Santo Espíritu, recibiréis lo que cada uno de vosotros debe aprender. Ciertamente, como cada uno de vosotros lleva una misión diferente, también la Luz de Mi Santo Espíritu os llegará de forma diferente y todo es para que se cumpla lo prometido, de que cada uno de vosotros sois pequeñas piezas de un rompecabezas y que es el Cuerpo Místico de Mi Hijo, para que se vuelva a reunir.

Volved pues a las Verdades Enseñadas y no desperdiciéis ya vuestro tiempo, que ya se terminó.
Gracias, Mis pequeños.

Cuarto Misterio, Habla La Santísima Virgen María.
Sobre: Aunque os duela, Mis pequeños, ésta purificación, agradecedla, porque muchos de vosotros, si no es que fuera por ella, os perderíais eternamente.
Hijitos Míos, Soy vuestra Madre, la Siempre Virgen María y os vengo a pedir vuestra ayuda para que os unáis a los ejércitos terrestres contra los ataques del enemigo.

Los ataques ya están fuertes en el espacio, os rodean. Los Cielos mantienen una batalla muy fuerte, satanás está atacando todo lo que viene de Nuestro Dios y, en la Tierra, también está atacándoos, para que perdáis el camino y que os pueda llevar a vuestra condenación eterna.

Su ataque es fuerte, tanto en los Cielos como en la Tierra, no estáis luchando contra un enemigo débil, porque muchos creen que burlándose o haciendo chistes del poder de satanás podrán salir fácilmente adelante y no es así, Mis pequeños, estáis luchando contra fuerzas satánicas tremendas y es por eso que el Cielo entero os está protegiendo pero, principalmente, en estos tiempos, se Me dio a Mí, como Madre vuestra protegeros y ayudaros, para que podáis salir victoriosos de ésta prueba tan grande que la humanidad padecerá y que, de hecho, ya empezó y lo estáis sintiendo a vuestro alrededor.

Se os había dicho, y ya lo estáis viviendo, que se os irían quitando todas aquellas cosas y valores materiales que os fueran alejando de la espiritualidad que debisteis haber hecho crecer en vuestro ser y ya estáis viviendo, de un tiempo para acá, la caída de los valores mundanos. Estáis viviendo los desastres naturales y éstos se irán incrementando, a tal grado, que muchos de vosotros  os arrodillaréis a pedir clemencia, para que se detengan y a pedir perdón por vuestros pecados porque, es cuando conoceréis que por vuestro mal proceder y por haberos alejado del Amor de vuestro Dios, vosotros mismos os atrajisteis ése mal a vuestras vidas, a vuestro entorno, al mundo entero.

Empezarán las luchas fraternas, crudas, fuertes, sanguinarias, porque satanás, que ha buscado destruir vuestra espiritualidad, lo logrará en muchos de vuestros hermanos y en varios gobiernos de la Tierra.

Vinisteis a la Tierra para que con vuestra presencia, fuerais destruyendo la maldad de satanás, pero vuestra presencia se debió de haber llenado de la Vida Santa que os dejó Mi Hijo, pero no lo hicisteis así y, la espiritualidad de la Tierra, se enfrió y por eso se han sobrevenido todos éstos desastres y se incrementarán, hasta que entendáis y os arrodilléis y pidáis perdón por lo que le habéis hecho a vuestro Dios, que por vuestro mal proceder, alejados de la Leyes y Nuestro Dios, de los Consejos de Mi Hijo y por no haber buscado ésa vida íntima, espiritual, vosotros mismos os habéis llenado de soberbia y la soberbia os ha llevado a la separación de las Bendiciones de Nuestro Dios.

Nuestro Dios siempre está tratando de darle al hombre los regalos espirituales y aún materiales que necesitáis todos vosotros, pero ya no pedís y menos agradecéis a Nuestro Dios por Sus Bondades, no pedís correctamente para no tener compromiso alguno ante Nuestro Dios y no agradecéis, aún a pesar de que recibís sin haber pedido. Esa es la maldad que habita en vuestro corazón, no reconocéis el Bien que tenéis ni agradecéis Al que os lo ha concedido, por eso, ésta purificación que se ha de venir sobre la Tierra, va a ser benéfica para todos vosotros porque, nuevamente Nuestro Dios será lo primero en vuestras vidas, volveréis a lo que es el Primer Mandamiento, reconociendo a Nuestro Dios como lo primero y único y no buscando otras cosas u otros personajes a quienes les dais, lo que solamente a Nuestro Dios pertenece.

Aunque os duela, Mis pequeños, ésta purificación, agradecedla, porque muchos de vosotros, si no es que fuera por ella, os perderíais eternamente. Muchos, solamente entendéis con el dolor y dolor tendréis, pero será benéfico para vuestra salvación y para un nuevo cambio, que los escogidos gozarán.

De una u otra forma, lo que os toque, Mis pequeños, desde ahora agradecedlo a Nuestro Dios y agradecedlo de corazón, porque ninguno de vosotros puede presumir de bondad absoluta en su corazón.
Gracias, Mis pequeños.

Quinto Misterio, Habla Dios Padre.
Sobre: Vuestra oración, Mis pequeños, ayuda mucho, mucho más de lo que vosotros creéis, cuando vuestra oración sale de lo profundo de vuestro corazón y está llena de vuestro amor, Yo no os puedo negar nada.
Hijitos Míos, muchos de vosotros estáis tomando muy a la ligera lo que os he pedido, que es la oración profunda y continua, tanto como podáis dar, Mis pequeños, cuando sucedan los acontecimientos anunciados y lo que menos os esperáis que vendrá, es cuando os daréis cuenta de lo que pudisteis haber evitado o disminuido por medio de vuestra oración.

Mi Hijo, pasaba horas enteras en la noche, orando por todos vosotros, por lo que iba a suceder en vuestra historia y de cómo, a pesar de Su Donación, aún así, el hombre no iba a entender ésa donación Divina por vuestra salvación.

Él se entregó por vosotros y Su Oración fue Excelsa, fue la Oración de todo un Dios hacia Mí, vuestro Dios y vuestro Padre.

Unid pues, vuestra oración a la de Él, para que podáis proseguir Su Obra de salvación y así seáis corredentores en éste tiempo en que debéis salvar a infinidad de almas que no están preparadas para éste cambio que ha de venir.

Vuestra oración, Mis pequeños, ayuda mucho, mucho más de lo que vosotros creéis, cuando vuestra oración sale de lo profundo de vuestro corazón y está llena de vuestro amor, Yo no os puedo negar nada. Una oración de amor logra muchas cosas ante Mí, abre Mi Corazón y Yo derramo Mi Misericordia por vuestras peticiones, porque vuestra oración ya es totalmente de donación, ya no estáis esperando recibir algo de Mi parte o de parte de alguien más, vuestra oración es de desprendimiento total, oráis porque amáis, Me amáis a Mí, amáis a vuestros hermanos y éste es el tipo de oración que produce milagros, cuando realmente estáis buscando el bien de vuestros hermanos y vosotros ya no estáis pidiendo nada en retribución.

Seguid pues, Mis pequeños, esto que os pido, que os unáis a las oraciones de Mi Hijo, que os olvidéis de vosotros mismos, que oréis de corazón a corazón y así obtendréis grandes bendiciones de Mi Santísima Trinidad.
Gracias, Mis pequeños.

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